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Medicina felina Lectura de 6 min

Gatos mayores: qué cambia con la edad y cómo acompañarlos

Dra. María José Méndez CampillayDirectora Técnica
Gatos pacientes de Renacer Pets

Desde los 11 años un gato entra en su etapa senior. Conocer los cambios propios de esta etapa permite distinguir lo esperable de lo que requiere evaluación, y ajustar a tiempo su entorno, su alimentación y la frecuencia de sus controles.

Cuándo un gato se considera mayor

La medicina felina distingue cuatro etapas de vida: gatito, adulto joven, adulto maduro y senior. Como el gato envejece mucho más rápido que una persona, un gato de 11 años equivale aproximadamente a una persona de 60, y uno de 16 años, a una de 80.

Con la edad es habitual observar:

  • Cambios de conducta y en los patrones de sueño.
  • Más vocalizaciones o maullidos.
  • Molestias al saltar, subir escaleras o entrar al arenero.
  • Disminución de la visión, la audición, el olfato y el gusto.
  • Pérdida de peso, piel menos elástica y uñas más gruesas o quebradizas.
  • Menor absorción de nutrientes y mayor requerimiento de proteínas.

Cada cuánto controlarlo

El gato oculta bien el dolor y la enfermedad, por lo que puede verse sano aunque no lo esté. En un año pueden ocurrir cambios importantes, y por eso la frecuencia de control aumenta con la edad.

10 a 15 añoscada
6 meses
Más de 15 añoscada
4 meses

Con enfermedades crónicas, la frecuencia la define el médico veterinario tratante.

En el control se evalúan el peso y la condición muscular, boca y dientes, ojos, oídos, tiroides, corazón, pulmones, abdomen, articulaciones, ganglios, presión arterial y el estado de la piel y el pelaje. También se revisan vacunas y prevención de parásitos según el estilo de vida del gato.

Los exámenes de sangre y orina periódicos permiten comparar cada resultado con los anteriores y detectar cambios antes de que aparezcan síntomas. Puedes revisar los exámenes disponibles en nuestro portafolio de laboratorio.

Dolor y movilidad

La enfermedad articular degenerativa, o artrosis felina, es muy frecuente: algunos estudios la describen en hasta un 92 % de los gatos mayores. Cualquier cambio en la rutina o el comportamiento puede ser una señal de dolor.

En casa puedes facilitar su día a día con rampas o escalones hacia sus lugares favoritos, luz tenue durante la noche y un arenero de borde bajo.

Peso, alimentación e hidratación

Mantener un peso adecuado es fundamental. Los cambios graduales son difíciles de notar a simple vista, por lo que conviene pesarlo en casa con una balanza de precisión, como las de uso pediátrico, e informar cualquier variación.

El gato mayor puede perder interés en la comida porque disminuyen su olfato y su gusto. El sobrepeso, en cambio, aumenta el riesgo de diabetes, artrosis, enfermedad cardíaca y enfermedad urinaria. Si deja de comer, primero debe descartarse una enfermedad. Descartada esa causa, pueden ayudar:

  • Ofrecer otra textura o alimento húmedo levemente tibio.
  • Servir porciones frescas varias veces al día, en un lugar tranquilo.
  • Usar platos anchos y bajos que no rocen los bigotes, o elevados si le molesta agacharse.
  • Disponer de varios puntos de agua y consultar por alimentos que aumenten la hidratación.

Señales para consultar

En esta etapa son más frecuentes la enfermedad renal crónica, la diabetes, el hipertiroidismo, la hipertensión, la enfermedad dental, los trastornos digestivos, el cáncer y el síndrome de disfunción cognitiva. Consulta si observas:

  • Cambios en la cantidad de agua que bebe o de orina.
  • Náuseas, vómitos o estreñimiento.
  • Menos apetito, pérdida de peso o de masa muscular.
  • Pelaje descuidado o menor acicalamiento.
  • Inquietud, ansiedad, cansancio o dejar de usar el arenero.
  • Aumentos de volumen, heridas que no cicatrizan, sangrado o secreciones.
  • Dificultad para respirar, orinar o defecar.

Calidad de vida

Aun con controles y tratamiento, muchos gatos mayores llegan a una etapa en que la enfermedad o el dolor afectan su bienestar. En ese momento, el equipo clínico te acompaña con una evaluación de calidad de vida, cuidados paliativos y, si fuera necesario, información clara sobre las decisiones de fin de vida.

Referencia: American Association of Feline Practitioners (AAFP), «Senior Cats Have Special Needs», 2021. Contenido adaptado por Renacer Pets.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta veterinaria.

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